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El mercado global del aceite de cocina usado: el nuevo oro líquido de la economíacircular.

  • Foto del escritor: Sonne Recolección
    Sonne Recolección
  • 8 oct
  • 2 Min. de lectura
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En los últimos años, el aceite vegetal usado ha dejado de ser un simple residuo doméstico

para convertirse en un insumo estratégico dentro del mercado global. Hoy, este “oro líquido

reciclado” es altamente demandado por industrias como la de los biocombustibles, y su

comercialización ha creado una red internacional con alto valor económico y grandes

implicaciones para la sostenibilidad.


¿Por qué el aceite usado vale tanto?

Principalmente, porque es una materia prima ideal para producir biodiésel, un combustible

más limpio que el diésel convencional, con menor huella de carbono. Empresas de energía, transporte y hasta aerolíneas están cada vez más interesadas en este tipo de combustibles alternativos, en línea con las metas globales de descarbonización.


Pero aquí viene lo interesante: aunque el consumo de frituras no para de crecer en todo el

mundo, no todos los países reciclan su aceite usado al mismo ritmo. Esto ha generado un

desbalance entre la oferta y la demanda que abrió la puerta a un mercado internacional

cada vez más dinámico… y competitivo.


Europa y Estados Unidos: los grandes compradores

Tan solo en Europa, se consumen al día cerca de 130,000 barriles de aceite vegetal usado.

Sin embargo, gran parte de ese volumen no proviene del reciclaje interno, sino que se

importa desde Asia, América Latina y África, donde los sistemas de recolección son más

flexibles o menos regulados. En Estados Unidos, la cifra ronda los 40,000 barriles diarios, y

va en aumento.


Este crecimiento ha convertido al aceite usado en un commodity global, y como todo

recurso valioso, ya comienza a mostrar fenómenos típicos de mercados más maduros:

especulación, intermediarios, y lamentablemente, incluso mercado negro.


¿Aceite robado? ¡Sí, sucede!

En países como Estados Unidos o España, algunos restaurantes ya han tenido que

asegurar sus contenedores de aceite usado, porque grupos organizados los vacían para

luego vender ese residuo por fuera del sistema. Parece increíble, pero cuando un galón de

aceite usado puede venderse entre 30 y 70 pesos mexicanos, multiplicado por miles de

litros… la tentación es real.


Por eso, cada vez más empresas de reciclaje y gobiernos locales están trabajando para

formalizar este mercado y trazar mejor el origen del aceite, asegurando que realmente se

convierta en biocombustible y no termine en canales informales.


¿Qué oportunidades abre este mercado?

Para emprendedores, industrias locales y gobiernos, las oportunidades son muchas:

● Negocios de recolección y logística: cada litro cuenta.

● Plantas de transformación a biodiésel: más cercanas, más sostenibles.

● Exportación legal de aceite reciclado: si se cumple con normas y trazabilidad.

● Proyectos comunitarios: que involucren a familias, escuelas y comercios.


El mensaje es claro: lo que antes tirábamos, hoy puede generar ingresos, empleo y energía

limpia.


Conclusión

El aceite de cocina usado ya no es basura. Es recurso. Es energía. Es negocio. Sonne

ofrece un servicio de recolección que se gestiona bien y que puede ser uno de los grandes

aliados de la economía circular y del futuro sostenible que tanto necesitamos.


Referencias

 
 
 
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